Amar, o aborrecer, el mal.
Todas las personas, que aborrecen, el mal, por completo, serán, las personas, que menos mal, sufran.
Y en cambio, todas las personas, que aman, el mal, serán, las personas, que, más mal, sufran, es decir, cuanto, más amen, a ese mal, las personas, más mal, sufrirán, esas personas.
Ejemplo:
Es decir, si una persona, ama, el mal, por espacio, de 500.000 años, pues sufrirá, mucho, más mal, que aquella persona, que, solo ama, al mal, por espacio, de 200 años.
Javier Rubio Ortín
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