Cuando, la felicidad, de una persona, se vuelve, muy pequeña…

Cuando, la felicidad, de una persona, se vuelve, muy pequeña…

Entonces, esa felicidad, adopta, la forma, del gas Hidrógeno.
Y por tanto, cuando, la felicidad, de una persona, se vuelve, muy pequeña, entonces, esa persona, tiende, a volverse, gas, hidrógeno, toda ella.
Y cuando, una persona, tiende a volverse, gas hidrógeno, toda ella, entonces, esa persona, tiende, a pudrirse.
Y si una persona, tiende, a pudrirse, entonces, esa persona, tiende, a sufrir, un cáncer, un infarto, o un ictus, y por tanto, tiende a parecerse, más, y más, a un cadáver.
Pero, cuando, una persona, tiende, a ser, plenamente feliz, mientras duerme, entonces, esa persona, tiende, a carecer, enteramente, de gas hidrógeno.
Y si una persona, tiende, a carecer, enteramente, de gas hidrógeno, su carne podrida, tiende, a volverse, completamente sana, y por tanto, esa persona, tiende a curarse, su cáncer.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


5 − uno =