¡¡¡Dios, aborrece, el mal, por completo!!!

¡¡¡Dios, aborrece, el mal, por completo!!!

Pero, ese mismo Dios, al mismo tiempo, que, ha aborrecido, siempre, al mal, se ha visto obligado, desde, hace diez mil años, hasta la actualidad, a utilizar, a todo ese mismo mal, para establecer, su final definitivo, de una manera justa, por medio, de su repartición, en raciones individuales, entre todas las personas, que, han conocido, a ese mal, desde hace diez mil años, a la actualidad.
Y por tanto, cuando, por ejemplo, Dios, le mandaba males, a su amigo, Job, con el único objetivo, de liberar, a ese Job, del mal, para siempre, aborrecía, al mismo tiempo, a todo ese mal, que, le mandaba, a su amigo, Job.
Y lo mismo, ocurrió, con Jesucristo, s. Pablo, s. Pedro, etc., etc., etc.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


4 + = trece