Dios, el médico perfecto, de unos cosmonautas, eternos….
…O inmortales, como, Melquisedec, cuyas vidas, por tanto, jamás tuvieron, un inicio, y jamás, pueden tener, un final, y aunque, esos cosmonautas, hombres, y mujeres, Hijos e Hijas, habiten transitoriamente, los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, como, el interior tenebroso, del planeta tierra, desde hace, unos diez mil años, pero, solamente, hasta concluir, dichos cosmonautas, sus redenciones sufridas, del mal, nada más.
Y por tanto, le pido, a este Dios, médico perfecto, que, ama, infinitamente, a la salud eterna, de todos sus cosmonautas, que, sea, Él mismo, con su poder, el que, cure, a absolutamente, todas las personas enfermas, del mundo, y cuando, esas enfermedades, cumplan, o hayan cumplido, sus misiones redentoras, en esas personas.
Y que, cada día 25, de cada mes, cure, a absolutamente, todas las personas, enfermas del mundo, y por tanto, el día 26, existan, en el mundo, otras enfermedades, completamente diferentes, a las que existían, el día, 25.
Javier Rubio Ortín
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