Dios mío, no me quiero, morir, jamás….
Esta oración, es, la oración, que Dios, ha deseado siempre, que, le hicieran, todas las personas.
La cumple, siempre.
Porque, la principal enemiga, que ha tenido, Dios, siempre, desde hace, diez mil años, ha sido, la potencial muerte, de todas, las personas, en el planeta tierra.
Javier Rubio Ortín
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