El amor a Dios, sobre todas las cosas.

El amor a Dios, sobre todas las cosas.

 

 

Y una persona, cualquiera, cumple, con este amor a  Dios, sobre todas las cosas, a la perfección, únicamente, cuando, esa persona, se hace una sola cosa, con ese  Dios, al que ama, sobre todas las cosas, por medio, de la conciliación, de un sueño suyo, plenamente feliz, vacío, de todo contenido.

 

 

 

 

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