El cuerpo, de una persona, salvada por Dios.
Una persona, se salva, de la muerte, en tan solo, un instante, sin ningún dolor, de por medio.
Y por tanto, esa persona salvada, ya no vive, en el mundo, sino, que vive, en el Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
Y por tanto, poco después, de su salvación, el cuerpo de esa persona, totalmente inerte, se debe de volver, invisible, en el mundo, con toda seguridad.
Y por tanto, aunque se decapite, a ese cuerpo, totalmente inerte, y salvado, por Dios, de la muerte, antes de su invisibilidad, la persona, salvada, que habita ya, en el Reino de los cielos, no siente, absolutamente nada, por este hecho.
Y por tanto, el cuerpo salvado, de esa persona, al volverse, todo él, un diamante invisible, en el mundo, es imposible, el que se convierta, en un cadáver, jamás.
El cuerpo, de una persona, salvada por Dios.
Una persona, se salva, de la muerte, en tan solo, un instante, sin ningún dolor, de por medio.
Y por tanto, esa persona salvada, ya no vive, en el mundo, sino, que vive, en el Reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
Y por tanto, poco después, de su salvación, el cuerpo de esa persona, totalmente inerte, se debe de volver, invisible, en el mundo, con toda seguridad.
Y por tanto, aunque se decapite, a ese cuerpo, totalmente inerte, y salvado, por Dios, de la muerte, antes de su invisibilidad, la persona, salvada, que habita ya, en el Reino de los cielos, no siente, absolutamente nada, por este hecho.
Y por tanto, el cuerpo salvado, de esa persona, al volverse, todo él, un diamante invisible, en el mundo, es imposible, el que se convierta, en un cadáver, jamás.
Be First to Comment