El sueño, de una persona.
Puede ser, muy poco feliz, en forma, de una pesadilla.
Puede ser, más feliz, en forma, de un sueño, irracional.
Pero, puede ser, mucho, más feliz, en forma, de un sueño racional, vivido, en el cielo.
Y si ese sueño, es, plenamente feliz, entonces, la persona dormida, se hace, una sola cosa, con Dios.
Los pulmones, y el corazón, de una persona, tan solo, son, unos obstáculos, que impiden, que, las personas, seamos, plenamente felices, durmiendo.
Javier Rubio Ortín
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