En la búsqueda, de la pureza, original.

Una persona, que habita, en el planeta tierra…

…Es siempre, un sueño, original, plenamente feliz, destruido, en una medida, más, o menos, grande, pero nunca, nula, por el interior tenebroso, del planeta tierra.
Y por este, motivo, un anciano, viene a ser, ese sueño original, plenamente feliz, pero, destruido, en gran manera, por el interior tenebroso, del planeta tierra, que por tanto, se parece, muy poco, al niño, que fue.
Pero, si ese anciano, concilia, de nuevo, el sueño, plenamente feliz, que fue, originalmente, pues, entonces, ese anciano, recupera, de nuevo, toda su pureza, original.
Javier Rubio Ortín

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