Huir, por completo, de la justicia mundana…
¡¡¡Y regirnos, solamente, por la Justicia de Dios!!!
¿Qué dice, la justicia mundana?
Pues, que, la persona, que hace, un mal, debe de recibir, otro mal, como castigo.
¿Y que dice, la Justicia de Dios?
Pues, que, toda persona, buena, mala, o regular, cuando termina, de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad, de mal, cuya magnitud, es inferior o igual, a los sufrimientos de Cristo, es liberada, de ese mal, por el poder de Dios, para siempre.
Javier Rubio Ortín
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