Jesucristo, y los fariseos.
Los fariseos, de los tiempos de Jesucristo, eran simplemente, unos religiosos, dedicados exclusivamente, a dar culto, a los ídolos del mundo, aunque, ellos afirmaban, a todos, que, daban culto, al Dios, de Moisés (Es decir, al Dios, del primer éxodo, del pueblo judío, desde el planeta tierra (Egipto), hacia el sueño eterno, del reino de los cielos (Tierra prometida, o la Jerusalén, celeste)).
Y estos fariseos, siempre creyeron, que, Jesucristo, era en realidad, un pobre hombre, lunático, que debían, por tanto, encerrarlo, en un manicomio, lo antes posible, a pesar, de que ese, Jesucristo, que ellos, menospreciaban, de esa manera furibunda, no hacía otra cosa, que curar, a todas las enfermedades, y resucitar a las personas, muertas.
¿Y por qué, los fariseos, menospreciaban a Jesucristo, de esa manera furibunda?
Pues, porque, Jesucristo, se había presentado, ante ellos, antes de iniciar, su vida pública, proponiéndoles, la huida de todo el pueblo judío, del mundo, por medio, del poder salvador, de Dios, hacia el sueño eterno, del reino de los cielos, o tierra prometida, del primer éxodo, liderado, por Moisés, unos siglos atrás.
Jesucristo, como tenía, que sufrir, el sufrimiento, que Dios, le había asignado, al nacer, en el menor tiempo posible, es decir, en unas breves horas, tan solo, para poderse olvidar del sufrimiento, para siempre, de una manera justa, tenía la necesidad, de ser crucificado, en un madero, y por tanto, utilizó, a sus enemigos los fariseos, para poder cumplir su propósito.
Javier Rubio Ortín
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