Jonás, no murió, jamás….
Sino, que, Jonás, fue tragado, completamente vivo, por un gran pez.
Y al tercer día, ese gran pez, vomitó, de nuevo, en el mundo, a Jonás, completamente vivo…
Pues, lo mismo, Jesucristo, al dar la señal, de Jonás, a los fariseos…
Es decir, Jesucristo, no murió, en la cruz, sino, que, Jesucristo, 100 % dormido, desapareció, del planeta tierra, sin dejar rastro, en su sepultura (Jesucristo, tragado, por el gran pez)…
Y al tercer día, Jesucristo, curado, de sus heridas, apareció, de nuevo, en el planeta tierra, y se mostró, a sus discípulos (Jesucristo, vomitado, en el mundo, por el gran pez).
Javier Rubio Ortín
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