La alegría cristiana.
Un cristiano, es siempre, una persona, muy alegre, porque, ese cristiano, se sabe, un cosmonauta de Dios (Hijo de Dios), como Melquisedec, eterno, inmortal, cuya vida, jamás tuvo, un inicio, y jamás, puede tener, un final, viajero, libre, por el cielo, y por los universos, del cosmos, que, solo vive, en el interior tenebroso, del planeta tierra, para terminar de sufrir, una cierta cantidad de mal, que corrija, a las averías, de su nave, correspondiente.
Javier Rubio Ortín
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