La huida, hacia el cosmos, completamente quieto….
Es decir, la huida, hacia el universo, de velocidad lumínica, nula.
Así es, la huida, de todas las personas, del planeta tierra, con el final, del mundo, anunciado, por Jesucristo, hace, dos mil años.
Una persona-nave piramidal, se aquieta-duerme, con tal quietud, que, desaparece, de un universo, muy movido, y aparece, en un universo, más quieto.
Es decir, la huida, hacia, unos universos, del cosmos, en los cuales, nuestras naves, piramidales, no corran peligro, de explosionar.
Javier Rubio Ortín
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