La justicia de Dios.
Job, tras, terminar, de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad, de males, se limpió, enteramente, de su pecado, y por tanto, Job, pasó, a ser, una persona, justa, según, Dios.
Y Jesucristo, lo mismo.
Y s. Pablo, lo mismo.
Y s. Pedro, lo mismo.
Y los escribas, y los fariseos, lo mismo.
Y cualquier persona, anónima…
¡¡¡Lo mismo!!!
Y todo, el mundo…
¡¡¡Lo mismo!!!
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment