La materia-espacio (y la energía), oscuras.
Si a una habitación, de una casa, contenida, en la felicidad humana, la dejamos, completamente a oscuras, le privamos, a esa habitación, automáticamente, de toda materia-espacio (y de energía) (Gases), por completo, y por tanto, podemos afirmar, que, esa habitación, carece, por completo, de materia-espacio (Y energía).
Pero, si a esa misma habitación, la volvemos a iluminar, de nuevo, por medio, de una cierta luz, adecuada, esa habitación, vuelve a poseer, de nuevo, automáticamente, materia-espacio, y energía (Gases), en la felicidad humana.
Pues bien, con un cielo nocturno, ocurre, exactamente igual, que, lo que ocurre, con esa habitación, ya a oscuras, ya iluminada.
Y por tanto, la materia-espacio (y la energía), oscuras, que posee, un cielo nocturno, son, la cantidad, de materia-espacio (y energía), potencial, que poseería, ese cielo nocturno, si todo ese cielo nocturno, dejara de ser, ese cielo nocturno, al iluminarlo, adecuadamente, por medio, de la luz, de una estrella, en combustión.
Y por tanto, cada punto luminoso, de un cielo nocturno, posee, un planeta “oscuro”, que se convierte, en un planeta verdadero, si lo iluminamos, adecuadamente, con la luz, de una estrella, en combustión.
Javier Rubio Ortín
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