La muerte, de un cosmonauta.
Es, y será siempre, un fracaso, estrepitoso, del poder protector, del Dios, de la Biblia, es decir, del mismo, poder protector, de Dios, que genera, a un planeta tierra, sin dinosaurios vivos, sin insectos gigantescos, y sin plantas venenosas.
Y por tanto, lo normal, es que, el planeta tierra, carezca, enteramente, de cadáveres humanos, en sus entrañas, es decir, todas las personas, abducidas, completamente vivas, bien, al cielo, bien, a los ovnis.
Javier Rubio Ortín
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