La sangre, la juventud, y la vejez.
Cuando, la sangre, de una persona, tiende a volverse, toda ella, 0 % arterial, y 100 % venosa, entonces, esa persona, tiende a envejecerse, enfermarse, y morirse.
Y cuando, la sangre, de una persona, tiende a volverse, 100 % arterial, y 0 % venosa, entonces, esa persona, tiende a rejuvenecerse, curarse, todas sus enfermedades, y volverse, inmortal.
La sangre, de una persona, cobijada siempre, dentro, de un diamante gigante, tiende a volverse, 100 % arterial, y 0 % venosa.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment