La sexualidad humana, una obra perfecta de Dios.
Cuando, Dios, creó, a los hombres, y a las mujeres, a partir, de las personas asexuadas, afirmó:
“He hecho, una obra, 100 % perfecta, que, por tanto, no necesita, el ser corregida, por medio, de ninguna, regla moral”.
Pero, más tarde, esos hombres, y esas mujeres, invadieron, el interior tenebroso, del planeta tierra, es decir, un planeta, prohibido por Dios, y por tanto, sus sexualidades, se volvieron, impuras, es decir, esas sexualidades, dejaron de ser, una obra de Dios, en un 100 %.
Javier Rubio Ortín
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