La verdadera casa, natural, de todas las personas…
….Que habitamos, el cosmos….
….No es, ningún planeta, de ese cosmos (Felicidad inferior a la máxima)…
¡¡¡Es, el cielo, o la inmortalidad, de nuestro Dios (Nuestra felicidad máxima)!!!
Y las personas, viajamos, desde el cosmos (Felicidad inferior a la máxima), a nuestra verdadera casa, natural, en la inmortalidad de Dios (Nuestra felicidad máxima), desapareciendo, de ese cosmos.
Y las personas, viajamos, de nuestra verdadera, casa, natural, en la inmortalidad de Dios (Nuestra felicidad máxima), al cosmos (Felicidad inferior a la máxima), de estas, dos maneras, posibles:
1ª Apareciendo, en ese cosmos.
2ª Por medio, del vientre, de una mujer.
Javier Rubio Ortín
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