Las dos esperanzas de un judío.
1ª Que, Dios, le libere del mal, por completo, a su persona, tal, y como, hizo, por ejemplo, con Job, es decir, cuando, su persona, sufra, una cierta cantidad exacta, de males (X) Es decir, no (X + 1), ni (X – 1)).
2ª Que, después de esto, Dios, le libre, de la muerte cadavérica, a su persona, tal y como, hizo, por ejemplo, con el profeta Elías (O el patriarca Enoc), arrebatándolo, por tanto, a un carro de fuego, y volviéndolo, por tanto, un cosmonauta, viajero, libre, por el cielo, y por todo el cosmos.
Javier Rubio Ortín
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