Las naves de Dios.
La Biblia, las denomina:
Nubes, Carros de fuego, o Naves celestiales
Son, todas ellas, muy regulares, o muy bellas, ya que, variando, esas bellezas suyas, esas naves, nos sirven, a las personas, para, volvernos, más, o menos, felices, y de esa manera, poder viajar, las personas, libremente, por todos los universos del cosmos.
En los últimos, treinta años, esas naves, han dejado, en los cielos del mundo, unas estelas de vapor, cuyos tamaños, han oscilado, entre, unos, muy grandes, y unos, completamente nulos.
Para, cada familia, del mundo…¡¡¡Una nave de Dios!!!
Fueron, por tanto, las naves, de los cosmonautas atlantes, de Platón, que, hace, unos diez mil años, invadieron, el interior tenebroso, del planeta tierra.
Sus hangares, han sido, siempre, desde hace, diez mil años, hasta la actualidad, los fondos de los mares, del planeta tierra.
En estas naves, viajan, actualmente, por tanto, todas las personas, que han habitado, el planeta tierra, a lo largo, de diez mil años, y por tanto, los tripulantes, de estas naves, son, sin duda alguna, todos nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc., etc., etc.
El primer éxodo, al reino de los cielos, dirigido, por Moisés, se realizó, por medio, de estas naves de Dios.
Y el éxodo final, a ese mismo, reino de los cielos, dirigido, por Jesucristo, también, se realizará, por medio, de estas mismas, naves.
El profeta Elías, fue arrebatado, a una de estas naves, ante los ojos, del profeta Eliseo.
Y Enoc, también.
Y mi madre anciana, hace unos años, también.
Javier Rubio Ortín
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