Las riquezas del mundo, y la riqueza de Dios.
Una persona, rica, según el mundo, es una persona, multimillonaria, en euros, pero, sometida, al mal, es decir, sometida, a padecer, cualquier enfermedad, en cualquier momento.
Y una persona, rica, según Dios, es una persona, viajera, libre, por el cielo, y por los universos del cosmos, libre, por completo, del mal, es decir, que resulta imposible, que, esa persona, sufra jamás, una desgracia, o una enfermedad.
Javier Rubio Ortín
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