Los asuntos verdaderos, y el mundo.
Son dos cosas, totalmente incompatibles, entre sí.
Los asuntos verdaderos, son, las vidas luminosas, de las personas, y el mundo, o planeta tierra, es una cueva tenebrosa, horrible, en la cual, toda verdad, es oscurecida, o entenebrecida, irremediablemente.
Y por tanto, el destino final, de todos los asuntos, verdaderos, en el mundo, es el de convertirse, todos ellos, en densas tinieblas.
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