Los bebés, unos seres, sin genes.
Hijos, e Hijas, por tanto, de un sueño, eterno, y por tanto, Hijos, e Hijas, de Dios, solamente.
Y por tanto, los bebés, unos seres, que, cuando nacen, en el mundo, no se parecen, a ninguna persona, adulta.
Y por tanto, los vientres, de las mujeres, unas naves, por medio, de las cuales, unas personas, viajan, entre el cielo, y el planeta tierra, en forma, de unos bebés.
Y por tanto, los bebés, que, cuando crecen, y se hacen, niños, adolescentes, jóvenes, en el mundo, tienden a parecerse, a todas, aquellas personas, con las que conviven.
Javier Rubio Ortín
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