Los cimientos de una persona.
¿Cuáles son?
Pues la felicidad plena, de esa persona, o bien, un diamante, de dureza máxima, simetría perfecta, u orden perfecto, totalmente invisible, a los ojos físicos, humanos.
Si estos cimientos, de una persona, se destruyen, es decir, si la vida humana, deja de ser diamantina, esa persona, sufre, su muerte cadavérica.
Pero, si toda, una persona, se transmuta, toda ella, en sus cimientos, esa persona, alcanza, su inmortalidad, o su eternidad.
Es decir, el edificio, de una persona, está configurado, por sus cimientos, eternos, o inmortales, invisibles a los ojos físicos, y su parte visible, o parte reblandecida, potencialmente mortal.
Si, la parte visible, parte reblandecida, o parte mortal, del edificio de una persona, se transmuta, toda ella, en sus cimientos, invisibles, a los ojos humanos, la vida de esa persona, es eterna, o inmortal.
Y si los cimientos, de una persona se destruyen, el edificio de esa persona, se viene a bajo, y por tanto, esa persona, sufre, su muerte cadavérica, convirtiéndose, en un cadáver.
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