Los derechos, de un Hijo, o una Hija, de Dios.
Es decir, los derechos, de una persona, cualquiera, hombre, o mujer, que, cuando, se duerma totalmente, y por tanto, se vuelva, plenamente feliz, en el argumento, de ese sueño racional, se hará, una sola cosa, con Dios, y por tanto, desde ese momento, no existirá, ninguna diferencia, entre esa persona, hombre, o mujer, y Dios.
1º Tiene derecho, a elegir, libremente, la manera, o el argumento, por medio, de la cual, esa persona, debe de sufrir, todo el sufrimiento, que, Dios, le asignó al nacer, en el mundo, para, toda su vida mundana, y que, la libera, a esa persona, del sufrimiento, para siempre, o por toda la eternidad, de una manera justa, o según la justicia de Dios.
2º Tiene derecho, a proponerle, a Dios, una futura fecha del calendario, para finalizar, felizmente, su redención sufrida del mal, y por tanto, huir, posteriormente, en ese día, del interior del planeta tierra, volviéndose invisible, en ese planeta tierra, y visible, en el cielo.
3º Tiene derecho, a no enfermarse, jamás, de ninguna enfermedad, en toda, su vida mundana, hasta el día de su salvación, es decir, hasta el día, en el que, Dios, vuelva invisible, a esa persona, en el mundo, y visible, en el cielo, pero, si elige, este derecho, esa persona, debe de redimirse del mal, de otra manera diferente, a las enfermedades, o por medio, de otros sufrimientos, diferentes, a las enfermedades.
Javier Rubio Ortín
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