Los interiores de los planetas del cosmos.
No sirven, para, contener personas, sino, que, solo sirven, para contener dinosaurios vivos, y animales, de todas clases.
Y por tanto, si una persona, habita, en el interior tenebroso, de un planeta del cosmos, esa persona, con toda seguridad, es infeliz, en una cierta medida, o sufre un mal, seguro, solamente, por causa, de habitar, esa persona, en el interior tenebroso, de ese planeta del cosmos.
Las personas, por tanto, tenemos, nuestra única casa, permanente, en el cielo, la eternidad, o nuestra felicidad máxima, y por tanto, cuando, salimos de nuestra verdadera casa, el cielo, las personas, debemos de ser, siempre, nómadas, o viajeras, hasta que regresamos, de nuevo, a nuestra verdadera casa, permanente, que es, el cielo, y la eternidad, o nuestra felicidad máxima.
Javier Rubio Ortín
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