Mi casa, mi ciudad….

Mi casa, mi ciudad…

Existen, si, mi casa, y mi ciudad, son pensadas, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices, por al menos, una persona testigo.
Y no existen, ni mi casa, ni mi ciudad, si no son pensadas ya, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices, por al menos, una persona testigo.
De manera, que, solo existe, aquella parte, de mi casa, que es, pensamiento humano, más, o menos, feliz, nada más.
Y de manera, que, solo existe, aquella parte, de mi ciudad, que es, pensamiento humano, más, o menos, feliz, nada más.
Y lo mismo, que sucede, con mi casa, o con mi ciudad, sucede, también, con mi nación, con todo el planeta tierra, con el sol, con todos los cielos nocturnos.
Es decir, un pensamiento humano, más, o menos, feliz, que siendo, siempre uno, puede ser, también, infinito, de forma potencial, o bien, un pensamiento, que, puede pensar, infinitas ideas diferentes, potencialmente, sin, dejar de ser, uno, jamás.

Javier Rubio Ortín

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