Nadie creyó en Jesucristo.
Hace, dos mil años.
Es decir, nadie, creyó, en la ciencia, de la verdad, que, vuelve, libres, a las personas, en todo el cosmos, y que trajo, Jesucristo, al mundo, hace dos mil años.
Y por tanto, esta ciencia, de la verdad, que, trajo, Jesucristo, al mundo, pues, fue destruida, en ese mundo, casi enteramente.
Y al reducido, número, de personas, que, no rechazaron, a esa verdad, es decir, a sus discípulos, nadie, los creyó, tampoco, en el mundo, y por tanto, esa verdad, se quedó, completamente olvidada, y sin transmitir, en ese mundo.
Y al cabo, de unos cien años, de todo esto, a unas, pocas personas, se les ocurrió, el investigar, y el hacer famoso, a Jesucristo, en todo el mundo, pero con su mensaje (o verdad), casi destruido, y por tanto, estas personas, fundaron, a un religión, acerca, de la persona, de Jesucristo, que, ha perdurado, veinte siglos, hasta la actualidad.
Javier Rubio Ortín
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