No está muerto, sino, que está, dormido.

No está muerto, sino, que está dormido.

 

 

 

 

Muchas, de las personas, que, supuestamente, Jesucristo, resucitó, hace dos mil años, de entre los muertos, pues eran, en realidad, unas personas, dormidas, transitoriamente, en el reino de los cielos, en lugar de ser, unos cadáveres agusanados, y por tanto, Jesucristo, se limitaba, a despertar de nuevo, en el mundo, a todas estas personas, dormidas…

Y todas las personas, testigos, de estos asuntos, creían erróneamente, que Jesucristo, resucitaba, con su poder, a estas personas, de entre los muertos.

Si Jesucristo, no hubiera despertado, de nuevo, a todas estas personas, a sus vigilias  mundanas, todas estas personas, hubieran acabado, volviéndose invisibles, en el mundo, y visibles, dentro de los carros de fuego, nubes, u ovnis (Chemtrails), al cabo, de un cierto tiempo.

 

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