Observando, a un cielo nocturno….

Cuando, observo, a un cielo nocturno…

Solo observo, en realidad, a unas ideas, más, o menos, felices, pensadas, por mi propio pensamiento, más, o menos, feliz.
[Cielo nocturno] = Cosmos = [Mi felicidad] = [Mi propio pensamiento] = [Ideas, más, o menos, felices] = [[…, F (j),…., F (t),…] + Implosión (Unión, felicidad creciente) + Explosión (Separación, felicidad decreciente)]

Y por tanto, un hipnotizador, al variar, el grado de felicidad, de mi pensamiento, a voluntad, puede variar, asimismo, también, el cielo nocturno, observado-pensado, por mi persona.
Y por tanto, ese hipnotizador, por medio, de sus órdenes hipnóticas, diferentes, puede provocar, que mis ojos, contemplen:
A un cielo nocturno, sin ningún punto luminoso.
A un cielo nocturno, con muchos más, puntos luminosos.
A un cielo nocturno, con diferentes lunas, todas ellas, diferentes, entre sí.
A un cielo nocturno, con unos diferentes planetas.

¿Y cual, de estos cielos nocturnos, es el cielo nocturno, real, o verdadero?
¡¡¡Pues, todos ellos, son, igual, de verdaderos!!!
Es decir, potencialmente, pueden existir, infinitos, cielos nocturnos, reales, o verdaderos, completamente diferentes, entre sí, porque, infinito, es el pensamiento humano, más, o menos, feliz, que, los genera.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


tres × 8 =