S. Pablo, viajero, entre el mundo, y el cielo.
Por medio, de unos sueños, muy felices, y de unos despertares, posteriores, en el mundo.
Tal, y como, lo relata, en una de sus cartas.
Hasta que, un día, s. Pablo, viaja, al cielo, como, otras veces, pero, ya no despierta, de ese sueño, en el mundo, sino, que despierta, de ese sueño, en otro lugar diferente, del cosmos, y por tanto, s. Pablo, finaliza, de esa manera, su estancia, en el planeta tierra, sin ninguna enfermedad-dolor, de por medio.
Javier Rubio Ortín
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