Si el planeta tierra, carece, enteramente, de cadáveres humanos….
Entonces:
¡¡¡Todas, las personas, lo mismo, que, Melquisedec, o lo mismo, que Jesucristo, unos cosmonautas de Dios, inmortales, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos!!!
Javier Rubio Ortín
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