Supongamos, que, una persona….

Supongamos, que, una persona….

….Muriera, en el mundo….

….Esa persona, como es, en realidad, un pensamiento humano, más, o menos, feliz, eterno, o inmortal, que, piensa, a todo lo que existe, en forma, de unas ideas, más, o menos, felices, tras, sufrir-pensar, en el mundo, una larga agonía (Pensar, unas ideas, muy poco felices), se dormiría, en el cielo, es decir, se volvería, muy feliz, y posteriormente, ese pensamiento, se despertaría, de ese sueño celestial, en cualquier lugar, del cosmos, incluido, el planeta tierra, y pensaría, de nuevo, un cuerpo físico, normal, y corriente, completamente sano.
Y el cadáver, de esa persona, como, solo es, en realidad, un conjunto, de unas ideas, muy poco felices, del pensamiento humano, que piensa, a todo, lo que existe, simplemente, dejarían de ser, pensadas, por ese pensamiento humano.

Javier Rubio Ortín

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