Un error colectivo.

Un error colectivo.

Tras concluir, Jesucristo, su redención del mal, en la cruz, se quedó 100 % dormido, en esa cruz, y por tanto, la persona de Jesucristo, dejó de vivir, en el mundo, pues, viajó al cielo, lo mismo, que, en el episodio, de su transfiguración.
Y ahora, solo faltaba ya, por tanto, que el cuerpo, de Jesucristo, se volviera invisible, a los ojos humanos, en el mundo, cosa, que sucedió, un poco más tarde, en su sepultura, por causa, de la señal de Jonás.
Y como, el Dios-Padre, hubiera deseado, que, la persona de Jesucristo, se hubiera vuelto, invisible, en la misma cruz, a la vista de todos, los presentes, llenó, el final de la crucifixión, de Jesucristo, de grandes señales, de desaprobación, como, un terremoto, y densas tinieblas.

Y por tanto, al no contemplar ninguna, otra persona, la desaparición del mundo, de la persona de Jesucristo, se produjo, un gran error colectivo, pues, todos creyeron, erróneamente, que, Jesucristo, se había muerto, en la cruz, y por tanto, su cadáver, se encontraba, en el sepulcro, pudriéndose.

Javier Rubio Ortín

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