Un faraón egipcio, se convierte, en un dios.
Es decir, ese faraón, egipcio, desaparece, del planeta tierra, cobijado dentro, de una gran pirámide, y se convierte, por tanto, en un cosmonauta, de Dios (Hijo de Dios), viajero, libre, por el cielo, y por los universos del cosmos, por medio, de los ovnis piramidales.
Es decir, lo mismo, que el profeta, Elías, ante el profeta Eliseo (Leer el libro de los Reyes).
Javier Rubio Ortín
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