Un mundo, de acuerdo, con la voluntad, de Dios.

Un mundo, de acuerdo, con la voluntad, de Dios.

Es un mundo, que carece, enteramente, de cadáveres humanos, porque, todas las personas, que lo habitan, a ese mundo, se vuelven, unos cosmonautas, viajeros, libres, eternos, inmortales, por el cielo, y por los universos del cosmos.

Javier Rubio Ortín

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