Una familia del mundo, se purifica, enteramente, del mal.

Una familia del mundo, se purifica del mal, enteramente.

Y por tanto, todos los miembros, de esa familia, por medio, del poder de Dios, pasan, de ser, unos cosmonautas de Dios, que conocen, al interior tenebroso, del planeta tierra, a ser, unos cosmonautas de Dios, que desconocen, y desconocerán siempre, por toda la eternidad, por completo, el interior tenebroso, del planeta tierra.
Y por tanto, toda esa familia, pasa, de conocer al mal, prohibido por Dios, en el libro del Génesis (Familia, desobediente a Dios), a desconocer, enteramente, el mal, prohibido por Dios, en el libro del Génesis (Familia, obediente a Dios).

Javier Rubio Ortín

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