Una nave de Dios, para, cada familia, del mundo.
Efectivamente.
Dios, posee, tal cantidad, de naves, carros de fuego, nubes bíblicas, u ovnis piramidales, que, a cada familia del mundo, le corresponde, en propiedad, una, de esas naves, para que, esa familia, del mundo, por medio, de esa nave, se vuelva, viajera, libre, por todo el cosmos, por medio, de sus sueños, en el cielo, y sus vigilias cósmicas.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment