Una persona, ejemplar.
Tras concluir, su redención, sufrida, del mal, en el mundo, o tras terminar, de sufrir, a lo largo, de toda, su vida mundana, lo mismo, que, Jesucristo, y con una salud, de hierro, esta persona, es abducida, bien, al cielo, bien, a un ovni, por el poder, de Dios, lo mismo, que, Elías, hace, tres mil, años.
Javier Rubio Ortín
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