La oración, que, más le agrada, a Dios.
Es esta:
Dios mío, no me quiero, morir, jamás, es decir, no me quiero convertir, en un cadáver, jamás, tras sufrir, en el mundo, una terrible, agonía.
Y por tanto, quiero alternar, mi vida, en el cielo (Mi vida plenamente feliz, mientras duermo), con mi vida, en el cosmos (Mi vida, poco feliz, de vigilia), un número ilimitado, de veces, desapareciendo, apareciendo, por tanto, mi persona, en ese cosmos, un número ilimitado, de veces, dentro, de una vida inmortal….
…. Y visitando, por tanto, mi persona, a muchos planetas, del cosmos, los interiores, de las naves piramidales, o bien, quedándose a vivir, en el cielo, para siempre, plenamente feliz.
Se, que cuando, mi persona, termine de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad de mal (Tu justicia), entonces, pondrás, un punto final, definitivo, a mi vida sufrida, para siempre, y por tanto, mi persona, desde, ese día, de mi liberación, no volverá a conocer, lo que es, el sufrimiento, jamás.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment