El pecado infinitesimal, de un anciano centenario…

El pecado infinitesimal, de un anciano centenario.

Pues, a ese anciano centenario, sin duda alguna, le resta ya, muy poco, por sufrir, para poder olvidarse, de lo que es el sufrimiento, para siempre, de una manera justa, o según la justicia de Dios.

Y puede suceder, por tanto, que ese anciano, centenario, se limpie, por completo, de su pecado, por medio , de un leve, dolor de cabeza, nada más…

Y por tanto, inmediatamente, después, ese anciano, se duerme, muy profundamente, y se despierta, de ese sueño, dentro de una nave de Dios, en forma, de un joven, de dieciocho años.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


+ cuatro = 13