La trasmutación de una persona.
Una persona anciana, se duerme, muy profundamente, deja de respirar, deja de latirle, su corazón, y después, esa persona, se vuelve invisible, a los ojos humanos…
¿Qué es, todo eso?
Pues, eso es, la transmutación, de esa persona, anciana, en una persona joven, de dieciocho años, tripulante, de una nave de Dios.
Es decir, primeramente, esa persona anciana, se deshace, por completo, de lo que era, en el mundo, por medio, de ese sueño, tan profundo, y después, esa persona, se vuelve a rehacer, de nuevo, toda ella, pero, en forma, de una persona, joven, de dieciocho años, tripulante de una nave de Dios, cuando, esa persona, despierta, a la vigilia del cosmos, de ese sueño, tan profundo.
Javier Rubio Ortín
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