Todos, los crucificados, en el mundo.
Cuando, todas, estas personas, crucificadas, terminaban de sufrir, en esas cruces, el sufrimiento (X), que, las liberaba, del mal (Ni, (X + 1), ni (X – 1)), de una manera justa, eran transmutadas, todas ellas, por el poder salvador, de Dios, en unas personas, jóvenes, de veinte años, llenas de vida, y llenas de salud, tripulantes, de las naves de Dios, tras volverlas, invisibles, a los ojos humanos, en esas cruces.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment