Los ateos, y los enemigos del Dios, verdadero.
Una persona, verdaderamente atea, es una persona, que no cree, que, potencialmente, puede llegar a ser, plenamente feliz, mientras duerme.
Y por tanto, una persona, enemiga del verdadero Dios, es una persona, que tiene, por su enemigo principal, a los argumentos, de sus sueños, más felices, y también, a su vida potencial de cosmonauta, viajera, libre, por el cielo, y por todo el cosmos (Verdadera libertad, de esa persona), es decir, una persona, que, tiene por enemiga, al verdadero Dios, es una persona, totalmente perturbada, por el mal, de su vigilia mundana.
Javier Rubio Ortín
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