Un niño de cinco años…
…Completamente sano, lleno de vida…
En un momento dado, mientras duerme, un sueño, irracional, muy feliz, pasa a vivir, en el cielo, exactamente igual, que Jesucristo, en el episodio de su transfiguración, habita, posteriormente, ese niño, en ese cielo, durante, un cierto tiempo, y después, despierta, de nuevo, ese niño, de ese sueño celestial, en el cosmos, dentro de una nave de Dios, en forma de ese mismo niño, de cinco años, que fue, cuando habitaba, el mundo, y con sus mismos, padres.
Javier Rubio Ortín
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