Sufrir, en unas diez horas, solamente…
…Y por tanto, de una forma, totalmente condensada, en plena juventud…
…Lo que debería, de haber sufrido, ese joven, en treinta años, de vida mundana, hasta su vejez…
Y de esa manera, poder abandonar, ese joven, el interior tenebroso, del planeta tierra, o mundo, según la justicia de Dios, en plena juventud, y convertirse, por tanto, en un cosmonauta de Dios (Hijo de Dios), eternamente joven, viajero, libre, por el cielo, y por todo el cosmos, que ya no recuerda, ni recordará jamás, que existe, el mal, del interior tenebroso, del planeta tierra, o mundo.
Todo joven, que tenga, esta ilusión, y la lleve a cabo, después, imitará, al joven, Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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