Los peligros, de muerte, redentores.
Le pido, a Dios, que, todas las personas, cristianas conscientes, que sufren, peligros de muerte, de continuo, y todos los días, por causa, del evangelio, se salven, conquisten, sus vidas eternas (o se vuelvan, invisibles, a los ojos humanos), sin haber sufrido, jamás, ninguna enfermedad, seria, en el mundo.
Javier Rubio Ortín
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