Unas naves, en forma, de unos cubos.
También servirían, para variar, a las felicidades, de las personas viajeras, de tal manera, que, esas personas, viajeras, contemplaran, con sus ojos, a infinitos universos, potenciales, cuyas velocidades lumínicas, oscilaran, entre, 0 Km / segundo, y 10.000 Km / segundo.
Le pido a Dios, que varíe, de tal manera, a la felicidad humana, que genere, la existencia, de muchas, de estas naves cúbicas, sobrevolando, a los cielos del mundo.
Y lo mismo, unas naves, en forma, de unos octaedros, unos icosaedros, o unos dodecaedros.
Javier Rubio Ortín
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